Toshiro Kanamori

 ADENTRANDONOS EN LA UNIÓN

y cómo nos demuestra la importancia de lazos en el entorno educativo 



Toshiro Kanamori nos regala en su documental unas palabras como educador:

  la receta de la felicidad de cada niño tiene que reafirmar sus puntos fuertes y los de sus amigos y sus amigos deben hacer lo mismo por el


Para Kanamori la felicidad de un niño no es la ausencia de tristeza o de ira, si no los lazos que le ayudan a superar esos momentos donde, él solo, no se vale.

En Japón, un país que sufre de una alta tasa de suicidiosno estar solo es lo más importante. No es de extrañarnos que Kanamori quiera que sus alumnos experimenten todas estas emociones "negativas" en grupo, que las conozcan y que aprendan a no esconder el llanto ni el sufrimiento, para que en futuro, si lo necesitan, puedan recurrir a alguien. Él solo es un profesor, pero esta es la herramienta que le da a los niños para toda su vida.






¿Tienes algún ser querido que haya fallecido?
Un poco directo, estoy de acuerdo, pero es este tipo de temas los que trata Kanamori en su clase de educación primaria, haciendo que toda una clase llore y esté triste durante todo el tiempo que haga falta. 

Desde luego no es la actividad que nosotros esperaríamos de un aclamado profesor, que nuestro hijo venga llorando porque han hablado de la muerte, pero para Kanamori, es vital que los niños tengan conciencia de qué es la muerte y por qué se da.

Para dar una explicación a esto tenemos que ubicarnos en la infancia de Kanamori, un niño de la posguerra de un Japón completamente abatido y destruido. Para Toshiro la muerte no era algo que pasa a futuro, era algo que vivía diariamente y a lo que no se podía ocultar.

Si quisiéramos saber que hay en la mente de Kanamori podemos adentrarnos en la imaginación de un contemporáneo suyo, Hayao Miyazaki y su estudio de animación, Studio Ghibli.
Este, sin ser educador, igual que Toshiro quiere enseñar sobre la muerte, pero a través de sus películas de animación, de lo duro que es una guerra y de sus consecuencias que a pesar de duras, no impiden la búsqueda de la felicidad.



Kanamori para canalizar toda esta oleada de emociones utiliza  cartas como medio de profundizar en los sentimientos, un medio que no solo ayuda a los niños a expresarse mejor si no que además les enseña a hacer un pensamiento critico de sus emociones, y pensar sobre qué decir y cómo empatizar con sus compañeros.  En estas los niños dejan por escrito que palabras quieren dedicarle a un compañero que está pasando por un momento dificil. 

Querido lector ahora desearía que respire hondo, ¿que tiene en mente? ¿que le preocupa? 
Si no tiene a quien contárselo, tal como hace Kanamori con sus alumnos, escríbalo, y si no cuénteselo asi mismo o a una persona cercana, recuerde que  no está solo. Quizá en los comentarios de este blog podamos hacer esta dinámica, y si no en su grupo de amistades o con sus seres queridos, a partir de hoy dejémonos sentir por los demás. 











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